la memoria de la luz es una arqueología, (2025)
interactive sound installation
La memoria de la luz es una arqueología (2025). Photo by Natalia Gaia. Galería Arróniz.
La memoria de la luz es una arqueología (2025). Photo by Natalia Gaia. Galería Arróniz.
La memoria de la luz es una arqueología (2025)
270 kilos tierra, cuatro ramos de flores embobinados con cobre conductivo, circuito sonoro activo, linternas, sistema de audio, paisaje acústico del sonido del amanecer, poesía sonora.
Una escultura de sonido en vivo que conduce la energía de la tierra y toma como punto de partida algunos hallazgos arqueobotánicos y sus especulaciones sonoras, poéticas y rituales. La tierra es un instrumento de sonido, relacionado a todas las fuerzas elementales, la rotación, la gravedad, la memoria, las transiciones de la consciencia en un presente continuo que es leído, cantado y soñado por la atención y la escucha de todas las especies.
Esta investigación se entremezcla con otros proyectos sonoros, de archivo y performáticos que llevo muchos años desarrollando e intentando crear circuitos, mapas, partituras en el espacio a partir de la intuición, el cuerpo, la improvisación y la poesía como cable conductor. Gracias a las arqueólogas Margarita Gaxiola González y Erika Morales, y a Gabriel Guzmán, amigo y artista genial.
Esta pieza es un tejido de hallazgos y ficciones que se entretejen por la electricidad de la memoria.
Una arqueología vegetal y sonora. La memoria del pasado en el presente, su gravitación, sonido y tacto. Puntos de encuentro y resonancia. Una continuidad de varias investigaciones sobre memoria sonora y archivos de mujeres arqueólogas.
Mi impulso inició gracias a la arqueóloga Erika Morales, cuando me contó del reciente hallazgo arqueobotánico de cuatro ramos que sobrevivieron casi intactos por unos 2000 años en el túnel localizado bajo la pirámide de Quetzalcoatl en Teotihuacán.
Estos ramos estaban atados con cordoncitos; lxs arqueologxs especulan sobre los rituales y como eran utilizadas estas ofrendas. Sobrevivieron gracias a la humedad y la falta de oxígeno (y el azar y la magia, por supuesto). Me conmovieron tanto estos ramos que son como cuerpos resilientes, sepulturas vivas que preservan y atan unos tiempos con otros.
Lenguajes frágiles que quieren ser escuchados con atención y presencia. Así, esta instalación especula también; los ramos atados con un circuito de cobre conductivo, creando una constelación de sonidos vivos que se entremezclan con el sonido del amanecer: la tierra con la electricidad solar y la rotación forman un instrumento que es “tocado” por todas las especies de la tierra, por la acumulación de todos los tiempos.
Aquí no puedo explicar todo porque tiene muchas más capas de conexión y complejidad. Pero pienso en ideas de extinción y desaparición, en este material vegetal como archivo que quiere sonar. Pienso en la resiliencia de extinciones de especies, de flores, de formas. En el sol como el recuerdo de la repetición, la continuidad de las voces.
Y en el axis mundi, la tierra, el gran archivo, el gran instrumento de conductividad.
La memoria de la luz es una arqueología (2025). Photo by Natalia Gaia. Galería Arróniz.